Carga tu cepillo de la forma correcta
El Plus se carga por USB-C: conectas el cable a la base de carga y apoyas el mango encima. El Smart trae base de carga inalámbrica, así que solo lo apoyas sobre ella. Una carga completa toma alrededor de 4 horas en el Plus y te rinde varias semanas de uso, porque la batería (1.200 mAh en el Plus, 2.000 mAh Li-ion en el Smart) está pensada para durar entre cargas.
No necesitas dejarlo enchufado todo el tiempo ni esperar a que se descargue del todo para cargarlo. Lo ideal es cargarlo cuando el indicador te avise que le queda poca batería y desconectarlo una vez completo. El Smart te lo pone fácil: su pantalla LCD muestra el nivel de 0 a 100%, así no juegas a adivinar.
Un punto clave: aunque tu cepillo es resistente al agua (IPX7), sécalo bien antes de ponerlo a cargar. El puerto USB-C y los contactos de la base deben estar secos para una carga segura y para evitar corrosión con el tiempo.
- Carga sobre una superficie seca, lejos del chorro directo del lavamanos o la ducha.
- Usa el cable USB-C original o uno de buena calidad; los cargadores muy baratos pueden entregar corriente inestable.
- Si vas a guardarlo semanas sin usarlo (por un viaje largo), déjalo con carga media, no al 0% ni al 100%.
- Antes de un viaje, cárgalo completo: te rinde semanas y evitas andar buscando enchufe.
Limpia el cabezal y el mango después de cada uso
El gesto más simple y el que más rinde: después de cepillarte, enjuaga el cabezal bajo el chorro con el cepillo encendido unos segundos para soltar restos de pasta y saliva. Luego sepáralo del mango y enjuaga ambos por separado, incluida la base del cabezal, donde se acumula la pasta que no ves.
Sacude el exceso de agua y deja el cepillo parado al aire, con el cabezal hacia arriba, para que se seque solo. Guardarlo húmedo dentro de un cajón cerrado o en un vaso con agua estancada favorece que se acumulen bacterias y hongos justo en la herramienta que usas para tu boca.
Una vez a la semana, dale una limpieza más a fondo al mango con un paño húmedo. Como es IPX7, puedes enjuagarlo sin miedo, pero no lo sumerjas en agua caliente ni uses productos abrasivos, alcohol puro o cloro directo sobre el equipo: pueden dañar el acabado y los sellos.
- Enjuaga el cabezal con el cepillo encendido: la vibración ayuda a soltar la pasta atrapada.
- Separa siempre cabezal y mango para secar la zona de unión, donde se junta la humedad.
- Déjalo secar al aire, parado y con el cabezal arriba, nunca tapado ni encerrado húmedo.
- Evita el estuche de viaje cerrado para el guardado diario; resérvalo solo para trasladarlo.
Cambia el cabezal cada 3 meses (o antes)
Las cerdas se desgastan con el uso, y un cabezal gastado limpia menos y puede sentirse más áspero al cepillar. La recomendación general es cambiarlo cada 3 meses, o antes si notas las cerdas abiertas, dobladas o descoloridas. Una forma simple de recordarlo es fijarte en el estado de las cerdas cada cierto tiempo: cuando se ven abiertas o desgastadas, es señal de que llegó el momento.
Para los modelos de Serie R como el Plus y el Smart, los cabezales de recambio Regular vienen en blanco y negro, así cada persona de la casa identifica el suyo. Si tienes encías sensibles, existe la versión Sensitive con cerdas más suaves. Usar siempre cabezales originales KLEN asegura que calcen bien y transmitan correctamente la vibración sónica.
Cambiar el cabezal a tiempo no es un gasto, es lo que mantiene efectivo tu cepillado. Un cabezal nuevo cada trimestre cuesta poco y hace una diferencia real en la limpieza; si quieres olvidarte del tema, puedes dejar la reposición programada con la suscripción.
- Marca en el calendario o en tu teléfono la fecha de cambio cada 3 meses.
- Si compartes lavamanos, usa colores distintos (blanco/negro) para no confundir cabezales.
- Reemplaza antes de los 3 meses si estuviste enfermo/a: un cabezal usado durante un resfrío conviene renovarlo.
- Elige la versión Sensitive si tus encías se irritan con facilidad.
Guarda y transporta tu cepillo sin maltratarlo
En casa, el mejor lugar es al aire, parado sobre su base o en un vaso limpio y seco, en una zona ventilada. Evita dejarlo tirado sobre el mesón mojado o pegado a otros cepillos, para que las cerdas no se toquen entre sí.
Para viajar, apaga el cepillo y usa un estuche o funda que proteja el cabezal de golpes y de contaminarse dentro del bolso. Asegúrate de que esté seco antes de guardarlo: encerrar un cabezal húmedo por horas es la receta perfecta para malos olores. Si tu equipo tiene bloqueo de viaje, actívalo para que no se encienda solo dentro de la maleta.
Cuida también las temperaturas: no lo dejes dentro del auto al sol ni cerca de fuentes de calor. El calor extremo afecta la batería de litio y acorta su vida útil con el tiempo.
- Sécalo bien antes de meterlo al estuche de viaje.
- Activa el bloqueo de viaje, si tu modelo lo tiene, para que no se prenda en la maleta.
- No lo expongas a calor extremo (auto al sol, cerca de estufas): es lo que más desgasta la batería.
- Para el día a día, prioriza el secado al aire por sobre el estuche cerrado.
Errores comunes que le restan años de vida
Hay hábitos que parecen inofensivos y van desgastando el equipo. El más frecuente: guardarlo húmedo y encerrado, lo que genera olor y desgaste. Le siguen presionar muy fuerte al cepillarte (el cepillo sónico trabaja con la vibración, no con la fuerza; apretar solo maltrata las cerdas y puede irritar las encías) y usar el mismo cabezal por meses de más.
Otros descuidos: cargarlo con el puerto mojado, exponerlo a agua muy caliente o a productos químicos fuertes, y golpear el cabezal contra el lavamanos para sacudir el agua. Un pequeño toque basta; los golpes fuertes sueltan las cerdas antes de tiempo.
Cuidar tu cepillo mantiene su rendimiento, pero recuerda que ningún equipo reemplaza los controles con tu dentista. Si notas sangrado persistente, sensibilidad o molestias en las encías, consulta con un profesional: esta guía es para el cuidado del producto, no para diagnosticar ni tratar problemas de salud.
- No aprietes al cepillar: deja que la vibración sónica haga el trabajo.
- Nunca cargues el equipo con el puerto o los contactos mojados.
- Evita el agua muy caliente y los químicos fuertes (cloro, alcohol puro, abrasivos).
- Sacude el agua con suavidad; no golpees el cabezal contra el lavamanos.


